lunes, 5 de mayo de 2008

RV: [SPAM][RIMA] Ciencia y machismos.

-----Mensaje original-----
De: rima-lista-bounces@tau.org.ar [mailto:rima-lista-bounces@tau.org.ar] En
nombre de Raquel Swi
Enviado el: viernes, 02 de mayo de 2008 15:04
Para: Rima
Asunto: [SPAM][RIMA] Ciencia y machismos.

Para RIMA de P 12
Las/12|Viernes, 02 de Mayo de 2008
ciencia
Una lengua insuficiente
ciencia Doctora en Química y especialista en historia de la ciencia, la
española María Jesús Santesmases analiza el modo en que el supuesto lenguaje
prístino de la ciencia exacta profundiza patrones culturales que
desjerarquizan el aporte de las mujeres. No hay lugares asépticos, ni
siquiera el laboratorio está exento de machismos.


Por Gimena Fuernes
"Los valores de las sociedades patriarcales se reproducen en el
laboratorio", afirma María Jesús Santesmases, doctora en Química,
especialista en historia de la ciencia, y autora de Mujeres científicas en
España (1940-1970).
Profesionalización y modernización social, quien estuvo en Argentina para
compartir su experiencia como científica junto a colegas locales. "Existe
una igualdad y respeto legal, pero todavía quedan muchas cosas por hacer, ya
que ni en el supuesto aislamiento del laboratorio se está exento del mundo
en que vivimos", resumió Santesmases. Ante un auditorio heterogéneo que se
reunió para participar del Encuentro Hispano-Argentino de Científicas
Mujeres: Dos continentes, en el Centro Cultural de España en Buenos Aires,
la doctora en Química cuestionó el encumbramiento que han recibido algunas
científicas como Marie Curie, "porque cuando una mujer recibe un
reconocimiento, después recibe tanto que parece que hay una sola. Cuando se
las pone en un lugar tan especial resulta disuasorio para que otras mujeres
quieran estudiar también". Y explicó de qué modo las mujeres suelen perder
espacios ganados: "En las áreas más nuevas siempre parece que tenemos un
hueco para participar porque hay más lugar, pero cuando los hombres regresan
de la guerra, acaparan las posiciones de poder", se quejó.
Estudiosa del desarrollo científico contemporáneo desde el aspecto cultural,
político-social y de género, tanto en la formación de comunidades
científicas como en la producción de conocimiento, esta investigadora de la
Universidad Complutense cuestiona las relaciones de poder que se reproducen
hacia adentro y afuera de la comunidad científica. En su libro, editado por
el Instituto de la Mujer de España, señala que se ha producido una
"ocultación o mantenimiento en un segundo plano de la aportación de las
mujeres al devenir histórico de la propia ciencia".
¿Cómo se reproducen las relaciones de poder dentro de la comunidad
científica?
-El conocimiento científico se ha construido como un valor cierto, absoluto
y sin mediaciones. La gente investiga y transmite conocimiento dándolo por
bueno independientemente del tiempo y las circunstancias en que se produce.
Pero sabemos, gracias a la historia de la ciencia, que todo lo que se
nombra, describe, descubre y relata sobre lo que es el saber, la naturaleza,
el ser humano, su biología y su cultura, tiene que ver con los tiempos y
lugares en los que se produce. Pero los que trabajan en los laboratorios han
producido conocimiento completamente ajeno al mundo en el que viven, lo han
hecho como cosas objetivables y aislables del resto. Si bien es verdad que
los experimentos son partes aisladas del mundo porque si no no se podría
investigar, desde un tubo de ensayo, un proceso, una mosca, eso no quiere
decir que la persona que experimenta esté fuera del mundo. El conocimiento
científico no produce valores sin mediaciones. Eso no quiere decir que el
conocimiento no sea válido, ya que nos sirve para comprender la luz, la
digestión, la cultura, la estructura de la materia, pero no hay que
considerarlo fuera del mundo en que vivimos, porque cuando hablamos de las
cosas estamos transmitiendo los valores que tenemos, nuestras culturas,
nuestra propia constitución y manera de mirar. Y si esa mirada está
atravesada por los valores de las sociedades patriarcales, esto se reproduce
en el laboratorio, hasta en los fenómenos biológicos. Por ejemplo, cuando se
habla de que el espermatozoide penetra en el óvulo es una formulación
absolutamente sesgada, ya que se podría formular diciendo que el óvulo atrae
o absorbe al espermatozoide. Son maneras de hablar del mundo que reproducen
estructuras culturales, jerarquías por sexo y división del mundo. Otro
problema es la denominación de las hormonas llamadas femeninas o masculinas.

Algunas autoras han investigado las gónadas de los machos y hembras en
mamíferos y en seres humanos, y las sustancias que parecen que son hormonas
femeninas o masculinas se encuentran en proporciones distintas en momentos
distintos en ambos cuerpos. La naturaleza es un poco más compleja que ese
mundo dividido en dos, entre hombres y mujeres, ricos y pobres, norte y sur.

No es un mundo dicotómico. Es verdad que somos distintos y está bien, pero
no se puede dibujar el mapa de las hormonas dividiéndolo en dos porque no es
así. No es un absoluto. Por eso no nos gusta cuando se apela a la biología
para justificar nada. Las diferencias entre hombres y mujeres saltan a la
vista, como la reproductiva. Cuando una sociedad necesita reproducirse, las
personas nacen de las mujeres, y esto que puede ser un valor social se ha
convertido en un problema social y cultural para nosotras. No se puede
utilizar el hecho de que algunas personas que reproducen se vayan a su casa.

Todas tenemos ambiciones sociales, profesionales y culturales y renunciar a
la participación de las mujeres en la producción del saber es renunciar a la
mitad de los recursos humanos de las sociedades.
Muchas veces las mujeres científicas cuentan su historia de vida como si
fuera una gesta personal contra los obstáculos, ¿esto es una forma más de
desalentar en lugar de incentivar a las mujeres en el estudio y la
investigación?
-Hay una manera cada vez más extendida para que las mujeres trabajemos, que
es apoyándonos en otras mujeres. Por eso nos sirve tanto saber que ha habido
mujeres astrónomas, biólogas, sanadoras, matronas, filósofas, matemáticas,
que han creado tendencias de pensamiento. Es importante para nosotras porque
dejas de ser una heroína y te conviertes en una persona de tu sexo que
contribuye a una vida social y cultural de tu tiempo sin que eso te haga ni
heroína ni víctima. La crítica feminista amenaza la sociedad patriarcal y
sus jerarquías por sexo y entonces es un poco problemática para este mundo
contemporáneo en el que los hombres han detentado la autoridad por mucho
tiempo, si bien los conflictos se han minimizado. Una vez una científica
española recibió un premio y era la primera vez que una persona dedicada a
la ciencia había ganado ese premio, persona hombre o mujer, y eso es muy
difícil de decir en castellano. No es "la primera mujer que recibió ese
premio", porque eso supone que hubo hombres que lo han recibido antes y no
es así. Es la primera entre los hombres y las mujeres y no hay manera corta
de decir eso en castellano, tenemos que darle muchísimas vueltas al
lenguaje. Entonces una lengua que ayuda mal a recoger las contribuciones de
las mujeres revela que hay una cultura que está poco preparada para
registrarnos.
¿Es realmente un mito que las mujeres se dedican a las ciencias humanas y
los hombres a las naturales?
-Cuando empecé a hacer historia de la biología en España investigué a grupos
pioneros, cómo se llamaban, qué habían hecho, para armar un mapa de la
comunidad. Entonces encontré un montón de mujeres participando en los grupos
pero en papeles no protagonistas o de liderazgos, y me puse a leer sobre
feminismo y ciencia, que hay mucho material. Aprendí de especialistas,
amigas y compañeras. Las estadísticas cuestionaban el mito de que las
mujeres estudiaban ciencias de humanidades y no estudiaban las ciencias
experimentales porque cuando se estudia el colectivo de mujeres sin
compararlo con los hombres el efecto de esa comparación perjudica muchísimo.

Pero cuando se estudia por separado el conjunto de mujeres y se analiza cómo
se reparten, se revela que una parte va a humanidades y otra a las ciencias
naturales y que los números no son tan distintos. No hay ninguna tradición
que justifique que las mujeres estudian humanidades y los hombres
experimentales, y a pesar de eso se ve que el estereotipo es permanente.
Pero todavía tenemos un problema y es que las mujeres están estudiando muy
pocas ingenierías, el porcentaje es muy bajo, no así las ciencias naturales
ni las médicas.
¿Cuáles son las diferencias y las continuidades entre el período del
franquismo que usted estudió específicamente y la actualidad?
-Con respecto al presente no hay comparación. Las normas del franquismo eran
extraordinariamente duras con las mujeres, les prohibían todo, nadie quería
que las mujeres trabajaran, algunas científicas con las que hablé me
contaron que habían decidido no casarse para poder trabajar. Ahora en España
se ha hecho un esfuerzo muy grande para lograr la igualdad, tenemos una ley,
hay muchas más mujeres estudiando en la universidad y sacando excelentes
notas, están aumentando las mujeres profesionales, pero los hombres siguen
siendo los que alcanzan el máximo reconocimiento y posiciones de liderazgo
científico. Hay una igualdad y respeto legal, pero todavía quedan muchas
cosas por hacer. Todos tienen que apoyarnos, no sólo las parejas, sino el
gobierno, la sociedad también.

-=+=- -=+=-
Por favor, si utiliza la información que se brinda en esta lista, cite la/s
fuente/s. Gracias.
-==-===-==-
Para desuscribirse envíe un correo electrónico a:
rima-lista-request@tau.org.ar y en el asunto escriba: unsubscribe
-=+=- -=+=-
Podés recibir o enviar gacetillas a través de la lista *Gacetillas-RIMA*
suscribiéndote en la página de la lista:
http://tau.tau.org.ar/cgi-bin/mailman/listinfo/gacetillas_rima/
---------------------
*RIMA-lista* es un servicio gratuito de la RIMA - Red Informativa de Mujeres
de Argentina, Rosario, Santa Fe, Argentina.
No deje de visitar nuestro sitio RIMAweb: http://www.rimaweb.com.ar/ No
dejes de visitar nuestro blog *Mujeres a bordo*:
http://mujeresabordo.blogspot.com/

No hay comentarios: